ES:Tesserae

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Contents

INTRODUCCIÓN

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Los dados (tesserae) eran probablemente el juego más popular entre los adultos de la época romana. Los dados romanos eran muy similares a los actuales; se trataba de cubos con cada una de sus caras marcadas con una puntuación del uno al seis. La puntuación se expresaba de la misma forma que en los dados modernos; a través de puntos marcados en la cara del dado, con la misma disposición que en los dados actuales. Además, igual que en los dados actuales, dos caras opuestas sumaban en total siete puntos, y los dados solían ser dextrógiros; esto es, si se colocaba la cara marcada con un punto hacia arriba, y se giraba hasta que apareciera la cara marcada con dos puntos hacia la izquierda, la cara con tres puntos aparecería a la derecha.


Duodecim5.jpg
Los romanos solían lanzar dos dados en sus juegos, al contrario que los griegos, que utilizaban tres dados en cada tirada. Para lanzar los dados, se podía utilizar la mano desnuda, arrojándolos directamente sobre el suelo o sobre una mesa. Pero como el lanzar los dados con la mano podía llevar a algún jugador a hacer trampas, era muy común utilizar una especie de cubilete llamado fritillus, un cono truncado de cuero y madera muy similar a los cubiletes modernos.

Las trampas eran bastante comunes. Se han encontrado dados que presentaban diversas cualidades especiales que hacían que la distribución probabilística no fuese precisamente uniforme. Algunos dados presentan pequeñas irregularidades en su forma, y otros tienen una cara cargada con plomo. Estos factores hacían que algunos resultados fuesen ligeramente más probables que otros, lo que a la larga proporcionaba una clara ventaja en el juego y buenos dividendos al poseedor de los dados trucados (a menos que fuese descubierto).

Se solía jugar a los dados en tabernas y casas de juego; en burdeles, calles y campamentos militares. Algunos emperadores sentían una verdadera pasión por los dados; tanto Calígula como Cómodo convirtieron el Palacio Imperial en un burdel y casa de juego para recaudar dinero para el erario.
Tesserae2.jpg

JUEGOS CON DADOS

En realidad, es difícil discernir, a partir de las fuentes históricas, los juegos de dados que practicaban los romanos. Lo más probable es que jugasen a varios juegos diferentes, tal y como se hace hoy en día con dados y cartas.

Sí que podemos afirmar, sin embargo, que el número de dados utilizado era normalmente dos, al contrario que en el mundo helenístico, donde se utilizaban tres dados por regla general.

Hay un número limitado de tipos genéricos de juego basados en la tirada de dos dados. Por ello, podemos inferir algunos aspectos generales de los juegos a los que jugaban los romanos usando sus dados. Los juegos que se pueden jugar con dos dados caen, en general, en una de las siguientes categorías:

a) Juegos de Superación: el ganador es determinado por la suma total de puntos en ambos dados en una o varias tiradas. El tipo más sencillo de juego.

b) Juegos de Combinación: algunas tiradas tienen un valor especial. Este valor puede estar relacionado con el valor numérico de la tirada, o puede no estarlo. El ganador se determina según estas combinaciones, y no según la suma de los puntos de la tirada.

c) Juegos de Puntuación: el jugador determina la tirada ganadora a través de tiradas previas. Es distinto de los juegos de combinación en que es una puntuación (y no una combinación de resultados específicos por dado) lo que se pretende obtener. Se diferencia de los juegos de acumulación en que esta tirada ganadora no es necesariamente la más alta.

d) Juegos Compuestos: se trata de combinaciones de varios de los tipos anteriores.

A continuación, presentaremos algunos ejemplos de juegos pertenecientes a estas categorías. Como no disponemos de mucha información sobre los juegos específicos jugados por los romanos, presentaremos algunos juegos medievales jugados con dos dados que pudieran perfectamente tener su origen en juegos romanos.

Iactus Tres

Se trata de un juego de superación. Cada jugador lanza los dos dados tres veces y elige la tirada más alta de entre los tres resultados, sumando los puntos de ambos dados. El jugador con la tirada más alta es el ganador.

Abacum Claudere

Se trata de un juego de combinación. En este juego, el objetivo es “cerrar el tablero”. El susodicho tablero está compuesto por nueve casillas numeradas del siguiente modo:

I II III

IV V VI

VII VIII IX

También puede jugarse sin tablero, si se registran las tiradas de cada jugador.

Cada jugador lanza los dos dados y suma el resultado. Si el resultado es un 10, un 11 o un 12, pasa los dados al siguiente jugador. Si el resultado es otro, queda marcada la casilla correspondiente al resultado con una de sus fichas (o el resultado queda registrado), y sigue tirando hasta que saque un resultado mayor que nueve o uno que ya haya marcado. En cuanto haya marcado los números 9 (IX), 8 (VIII) y 7 (VII), puede lanzar sólo un dado.

Cuando todos los jugadores hayan jugado su turno, se suman los números que no ha marcado cada jugador. El jugador cuya suma sea menor gana.

Quinquenovem

Este es un juego de puntuación. Un jugador lanza los dos dados, y sigue lanzándolos mientras gane. Los demás jugadores hacen apuestas que son cubiertas por el lanzador. Cuando un lanzador pierde, pasa los dados a su derecha.

Si el jugador obtiene un duplex (el mismo resultado en ambos dados), gana todas las apuestas. Si obtiene un 5 o un 9, pierde y paga las apuestas. Si obtiene un 7 o un número impar que no sea un duplex, un 5 o un 9, ese número se convierte en su tirada ganadora. Deberá seguir tirando hasta obtener un 5, un 9 o su tirada ganadora. Si consigue tirar su tirada ganadora antes de obtener un 5 o un 9, gana todas las apuestas, y puede seguir tirando, empezando un nuevo juego. De lo contrario (si saca un cinco o un nueve), pierde y paga las apuestas.

Unus ut Duo

El primer jugador lanza un dado. Los demás jugadores lanzan los dos dados de uno en uno, siguiendo la regla de la mano derecha (sentido antihorario). El jugador que consiga igualar la tirada del primer jugador con ambos dados gana, y se convierte en el jugador que lanza un solo dado en la siguiente mano. Por ejemplo, si el jugador que lanza un solo dado obtiene un 5, el primer jugador que obtenga un 3 y un 2 o un 4 y un 1 gana.

CONSIDERACIONES FINALES

En general, y como ya se ha aclarado anteriormente, no estamos muy seguros de los juegos a los que jugaban los romanos con sus tesserae. Sin embargo, se puede afirmar que, en este punto, la tradición romana ha sobrevivido hasta nuestros días, aunque en muchas ocasiones las cartas modernas han substituido el lugar que los dados ocupaban en la sociedad romana.

Los dados eran reyes en la mesa de apuestas de la era romana. Grandes fortunas se hacían y deshacían al son del hueso en el cubilete. Por ello, sólo queda aconsejar a los jugadores precaución en las apuestas, y desearles Fortuna. Para cualquier comentario, pueden dirigirse al autor a través de su correo electrónico.

Autor: Cn. Salvius Astur para la web de la Provincia Hispania

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